La leyenda de la fuente de la salud se remonta a la antigüedad del medievo:

Se dice que hace ya varios siglos, un joven sepulvedano soñaba con ver el mar. Así, decidió partir de la villa que tanto amaba para cumplir su mayor ilusión.
Llegó a la costa y consiguió ser reclutado como marinero.
El muchacho se sentía completamente fascinado por la inmensidad del mar, pero echaba de menos a sus vecinos de Sepúlveda y tras llevar unos días en alta mar, la soledad hizo que su alma se llenara de tristeza.